Los diputados nacionales del Frente de Izquierda, Myriam Bregman y Nicolás del Caño, presentaron un proyecto de ley para legalizar de manera integral el cannabis en Argentina, incluyendo su cultivo, producción, comercialización, tenencia y consumo bajo regulación estatal.
La iniciativa vuelve a poner sobre la mesa un debate que atraviesa a gran parte del mundo: si la prohibición sigue siendo una herramienta eficaz para combatir el narcotráfico y reducir los daños asociados al consumo de drogas o si, por el contrario, es necesario avanzar hacia modelos de regulación y control estatal.
Según el proyecto, el cannabis, sus semillas y derivados pasarían a ser sustancias de uso legal en todo el territorio nacional. Además, se habilitaría la venta libre de productos elaborados con cannabis y se permitiría el autocultivo individual y colectivo para consumo personal.
Los legisladores sostienen que la actual Ley de Estupefacientes, vigente desde 1989, no logró reducir el narcotráfico y terminó favoreciendo la expansión de mercados ilegales. También argumentan que el esquema prohibicionista contribuye a la criminalización de consumidores y pequeños cultivadores, especialmente en los sectores más vulnerables.
Como parte de la propuesta, la Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica (ANMAT) sería la autoridad encargada de autorizar y fiscalizar los productos destinados a la comercialización, mientras que el autocultivo para consumo personal quedaría fuera de los controles estatales.
El proyecto también contempla restricciones similares a las que existen para el tabaco. Entre otras medidas, prohíbe el consumo en espacios cerrados de acceso público, establecimientos educativos, hospitales, medios de transporte y edificios estatales. Asimismo, veta la publicidad de productos recreativos elaborados con cannabis.
Otro de los puntos más controvertidos es la propuesta de amnistiar a personas procesadas o condenadas por consumo, autocultivo o narcomenudeo vinculado exclusivamente al cannabis. La iniciativa también habilita la creación de clubes sociales de cannabis sin fines de lucro y garantiza la provisión gratuita para pacientes con indicación médica.
La presentación del proyecto se produce en un contexto político poco favorable para este tipo de reformas. Sin embargo, vuelve a instalar una discusión que ya tuvo avances parciales en Argentina a través del cannabis medicinal y del registro de cultivadores, mientras varios países de la región y del mundo avanzaron hacia distintos modelos de despenalización o legalización.
Más allá de sus posibilidades legislativas, la iniciativa reabre una pregunta que sigue generando posiciones encontradas: ¿es más efectiva la prohibición o la regulación estatal para enfrentar los problemas asociados al consumo y al narcotráfico?
Comentarios de las entradas (0)