Un informe de la Cámara de Comercio de La Pampa reveló que casi tres de cada cuatro negocios registraron una baja en sus ventas durante marzo y abril. La presión impositiva, los problemas financieros y el deterioro del consumo configuran un escenario preocupante para el sector.
La crisis económica continúa golpeando con fuerza al comercio pampeano. Un relevamiento realizado por la Cámara de Comercio, Industria y Producción de La Pampa (CACIP LP) encendió las alarmas al reflejar una marcada caída de las ventas, crecientes dificultades para afrontar obligaciones financieras y un escenario de incertidumbre que amenaza con profundizar el impacto sobre el empleo.
Según el informe correspondiente al bimestre marzo-abril de 2026, el 73,8% de los comerciantes consultados sufrió una disminución en sus ventas respecto del mismo período del año pasado. Dentro de ese grupo, casi una cuarta parte reportó caídas que oscilaron entre el 30% y el 40%.
La comparación con el bimestre anterior tampoco muestra señales de recuperación. Más del 60% de los comercios registró una reducción en su facturación, mientras que los costos de reposición de mercadería continuaron aumentando por encima de la inflación minorista.
El deterioro de las ventas comenzó a trasladarse a la situación financiera de las empresas. Menos de la mitad de los comercios pudo cumplir con la totalidad de sus compromisos con proveedores y apenas cuatro de cada diez lograron mantenerse al día con sus obligaciones financieras. Frente a este panorama, siete de cada diez empresas debieron recurrir a créditos o mecanismos de financiamiento para sostener su actividad cotidiana.
La situación también se refleja en las obligaciones tributarias. El informe señala que el pago del IVA y de las cargas sociales se ha convertido en uno de los principales obstáculos para las pequeñas y medianas empresas del sector, en un contexto donde la liquidez resulta cada vez más escasa.
Las consecuencias sobre el empleo ya comenzaron a hacerse visibles. Si bien la mitad de las firmas logró mantener su plantel de trabajadores durante el bimestre, un 26,3% reconoció haber realizado despidos o reducciones de personal. Más preocupante aún resulta la mirada hacia adelante: el 60,5% de los comerciantes considera que podría verse obligado a disminuir su dotación de empleados en los próximos meses.
Desde la Cámara también advirtieron sobre un cambio profundo en los hábitos de consumo. El 71,1% de los encuestados detectó una menor frecuencia de compra por parte de los clientes, quienes muestran una creciente sensibilidad a los precios y priorizan promociones o alternativas más económicas.
Ante este escenario, muchos comercios intentan adaptarse reforzando su presencia en canales digitales y aplicando políticas de reducción de costos para sostener la actividad. Sin embargo, consideran que estas estrategias no alcanzan para revertir la tendencia negativa.
Entre los principales reclamos del sector aparece la elevada presión impositiva. Más del 60% de los comerciantes identifica a la carga tributaria nacional, provincial y municipal como el principal obstáculo para el desarrollo de la actividad, mientras que la incertidumbre económica y la falta de previsibilidad ocupan el segundo lugar entre las preocupaciones.
Desde la entidad empresarial reclamaron medidas urgentes de alivio fiscal, una revisión de las tasas municipales y mejoras en las herramientas de financiamiento y reintegros disponibles para las pymes. Según advierten, sin cambios en el escenario económico, muchos comercios podrían enfrentar serias dificultades para sostener su funcionamiento durante los próximos meses.
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