El Gobierno de Brasil rechazó las solicitudes de visa de dos funcionarios del Departamento de Estado de Estados Unidos que pretendían viajar al país para reunirse con autoridades electorales y abordar cuestiones vinculadas al proceso de las elecciones presidenciales de octubre.
La decisión fue adoptada por el Ministerio de Relaciones Exteriores, que negó el ingreso de Riley Barnes, subsecretario para Democracia, Derechos Humanos y Trabajo, y de Samuel Samson, subsecretario adjunto del mismo organismo, según informó la agencia oficial Agência Brasil.
De acuerdo con la Cancillería brasileña, los funcionarios estadounidenses tenían previsto discutir temas relacionados con la libertad de expresión durante el proceso electoral, aunque el Gobierno consideró improcedente la misión por el contexto político en el que fue planteada.
Polémica por las urnas electrónicas
La solicitud de visas se produjo días después de que el senador y candidato presidencial Flávio Bolsonaro afirmara, sin presentar pruebas, que las urnas electrónicas utilizadas en Brasil fueron fabricadas por la empresa venezolana Smartmatic, durante un encuentro con representantes de unos 40 países en Brasilia.
El Tribunal Superior Electoral (TSE) desmintió esas declaraciones y aseguró que Smartmatic nunca suministró urnas ni software para el sistema electoral brasileño.
El episodio reavivó el antecedente de julio de 2022, cuando el entonces presidente Jair Bolsonaro convocó a decenas de embajadores en el Palacio de la Alvorada para cuestionar públicamente la confiabilidad del voto electrónico.
Aquella acción derivó en que el TSE lo condenara en 2023 por abuso de poder político y uso indebido de los medios públicos, sanción que lo inhabilitó para ejercer cargos electivos hasta 2030.
Temor a una injerencia política
Según explicó la Cancillería, la coincidencia entre el encuentro encabezado por Flávio Bolsonaro y el pedido de ingreso de los funcionarios estadounidenses llevó al Gobierno a considerar que la visita podía representar una instrumentalización política del proceso electoral brasileño.
Fuentes diplomáticas señalaron que Brasil mantiene una política de apertura a la observación internacional de sus elecciones, aunque remarcaron que los representantes de Estados Unidos no arribarían con ese carácter, sino con un objetivo diferente.
La decisión fue adoptada antes de que The Washington Post publicara una investigación que identificó a Barnes y Samson como parte de una estrategia del Departamento de Estado orientada a cuestionar la integridad del sistema electoral brasileño.
Las elecciones presidenciales de Brasil se celebrarán el próximo 4 de octubre, con el presidente Luiz Inácio Lula da Silva en busca de un cuarto mandato no consecutivo y Flávio Bolsonaro perfilado como uno de sus principales rivales.
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