Neurable One funciona también como auriculares con cancelación de ruido y como una interfaz cerebro-computadora no invasiva, que recopila datos de EEG con 12 canales cosidos en las almohadillas.
La empresa de neurotecnología Neurable presentó unos auriculares que incorporan 12 canales de electroencefalografía. El dispositivo analiza señales eléctricas del cerebro mientras el usuario trabaja, descansa o medita y busca detectar cambios asociados con la concentración y la fatiga. Cuestan 499 dólares.
Los auriculares inalámbricos llevan años compitiendo por ofrecer mejor sonido, cancelación de ruido y mayor autonomía. Una empresa estadounidense propone ahora agregar una función bastante diferente: medir la actividad eléctrica del cerebro mientras los utilizamos.
Neurable, una compañía de neurotecnología surgida de investigaciones realizadas en la Universidad de Michigan, presentó Neurable One, unos auriculares de consumo que incorporan sensores de electroencefalografía —EEG— directamente dentro de sus almohadillas.
El sistema utiliza 12 canales de EEG para registrar pequeñas señales eléctricas producidas por la actividad cerebral.
La intención no es realizar un estudio neurológico convencional ni reemplazar equipamiento médico. Neurable busca utilizar esas señales para estimar aspectos como los períodos de concentración y fatiga y recomendar cuándo podría resultar conveniente hacer una pausa.
Un electroencefalograma dentro de los auriculares
Un electroencefalograma registra la actividad eléctrica generada por el cerebro mediante electrodos colocados sobre la cabeza.
En ámbitos médicos y científicos suelen utilizarse sistemas específicamente preparados para conseguir señales de gran calidad. Algunos necesitan geles conductores entre los electrodos y el cuero cabelludo.
Integrar esta tecnología dentro de unos auriculares presenta un problema evidente: el dispositivo debe funcionar simplemente colocándolo sobre la cabeza.
Neurable utiliza para ello un sistema de EEG seco.
Los sensores están incorporados en las almohadillas y no requieren aplicar gel. La contrapartida es que las señales obtenidas de esta manera pueden contener mucho ruido e interferencias.
Aquí entra en juego la inteligencia artificial.
La empresa desarrolló algoritmos destinados a identificar y limpiar parte de ese ruido para intentar extraer información útil de las señales captadas por los sensores.
¿Puede saber cuándo necesitamos descansar?
Una de las funciones centrales del dispositivo consiste en analizar períodos de concentración.
Los primeros auriculares desarrollados con la tecnología de Neurable ya podían registrar sesiones de trabajo o estudio y sugerir descansos.
Neurable One agrega una métrica denominada Capacity —capacidad—, con la que intenta estimar cuánto tiempo más podría mantener el usuario un determinado nivel de concentración antes de experimentar fatiga.
La idea se parece, deliberadamente, al indicador de batería de un dispositivo.
Pero en este caso sería una especie de “batería cerebral”.
Si el sistema detecta señales compatibles con una disminución de la capacidad para mantener la atención, puede recomendar una pausa.
No significa que los auriculares puedan saber exactamente qué está pensando una persona.
Lo que hacen es analizar patrones de actividad eléctrica y utilizar modelos desarrollados por la compañía para generar estimaciones sobre determinados estados.
Aprender durante semanas
Una diferencia importante respecto de la generación anterior es que los nuevos auriculares pueden recopilar información durante períodos mucho más largos.
La empresa quiere que el sistema aprenda cuál es el comportamiento habitual del cerebro de cada usuario.
Para eso no alcanza con una medición aislada.
Los auriculares pueden recopilar datos mientras la persona trabaja, medita o realiza otras actividades y construir progresivamente una referencia individual.
Según Neurable, algunas métricas necesitan semanas o incluso meses de información para estabilizarse.
Esto permitiría posteriormente comparar diferentes momentos y observar cómo determinados hábitos se relacionan con las señales registradas.
¿Qué son las ondas alfa?
Otra de las nuevas mediciones se denomina frecuencia alfa máxima, conocida por sus siglas en inglés como APF.
Las ondas alfa son patrones de actividad cerebral que habitualmente aparecen en frecuencias de aproximadamente 8 a 13 Hz y están asociadas, entre otras situaciones, con estados de vigilia relajada.
La frecuencia donde esa actividad alcanza su máximo varía entre personas y también puede modificarse con la edad y otros factores.
Neurable pretende seguir esa información longitudinalmente y utilizarla como otro indicador dentro de su plataforma.
Sin embargo, convertir una señal neurofisiológica compleja en una cifra sencilla presentada en una aplicación exige cautela.
Una métrica obtenida por unos auriculares comerciales no equivale automáticamente a una evaluación médica del cerebro.
Inteligencia artificial para separar señal de ruido
Uno de los grandes desafíos tecnológicos está precisamente en conseguir datos útiles.
El cabello, el movimiento de la cabeza, la posición de los auriculares y la calidad del contacto entre sensores y piel pueden afectar las mediciones.
Durante una prueba del dispositivo, incluso fue necesario reajustar varias veces los auriculares para conseguir una señal adecuada, aunque aparentemente estuvieran correctamente colocados.
Esto muestra una de las dificultades de trasladar tecnologías utilizadas en laboratorios a productos de consumo.
En un laboratorio pueden controlarse las condiciones.
Unos auriculares deben funcionar mientras una persona se mueve, trabaja frente a una computadora o simplemente escucha música.
Los algoritmos desarrollados por Neurable intentan compensar parte de esas limitaciones.
También tienen que ser buenos auriculares
Existe además una cuestión bastante más convencional: para convertirse en un producto de consumo, la neurotecnología no alcanza.
Los auriculares también tienen que sonar bien.
Neurable One utiliza controladores de berilio de 40 milímetros e incorpora cancelación activa de ruido.
Su precio es de 499 dólares, colocándolos dentro del segmento premium y frente a competidores consolidados de marcas como Sony y Bose.
La diferencia que intenta justificar ese precio está precisamente en los sensores EEG y en la plataforma encargada de interpretar sus datos.
De controlar videojuegos a medir la concentración
La historia de Neurable comenzó en un terreno bastante diferente.
La compañía nació a partir de investigaciones desarrolladas en la Universidad de Michigan por Ramses Alcaide, quien posteriormente se convirtió en su director ejecutivo.
Uno de sus primeros objetivos fue utilizar señales cerebrales como interfaz para controlar experiencias de realidad virtual.
Con el tiempo, la empresa comenzó a orientar esa tecnología hacia aplicaciones más cotidianas.
En lugar de intentar controlar una computadora directamente con el cerebro, busca utilizar las señales cerebrales como otra fuente de información personal, de manera similar a lo ocurrido con los sensores cardíacos incorporados en relojes inteligentes.
El cerebro como nuevo territorio de los wearables
Durante los últimos años, los dispositivos personales comenzaron a medir cada vez más variables de nuestro organismo.
Primero fueron los pasos.
Después llegaron la frecuencia cardíaca, el oxígeno en sangre, la temperatura, el sueño y otras métricas fisiológicas.
El EEG podría representar una nueva frontera.
Pero también plantea interrogantes diferentes.
Los datos generados por nuestro cerebro pueden considerarse particularmente sensibles y su incorporación a dispositivos comerciales abre preguntas sobre almacenamiento, privacidad, interpretación y utilización futura de esa información.
También existe el riesgo de transformar señales biológicas complejas en indicadores aparentemente simples que los usuarios podrían interpretar como diagnósticos.
Por eso habrá una diferencia fundamental entre medir una señal cerebral y comprender qué significa.
Neurable One intenta acercar una tecnología tradicionalmente asociada con hospitales y laboratorios a un objeto tan cotidiano como unos auriculares.
Si consigue hacerlo de manera confiable, los auriculares del futuro podrían dejar de limitarse a reproducir aquello que queremos escuchar.
También podrían intentar determinar cuándo nuestro cerebro necesita dejar de escuchar y tomarse un descanso.
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