A medio siglo del inicio de la última dictadura, una multitud se movilizó este 24 de marzo en la Ciudad de Buenos Aires y colmó la Plaza de Mayo en una jornada marcada por la masividad y la contundencia de los reclamos.
Desde temprano, columnas de manifestantes comenzaron a concentrarse en el centro porteño. Organismos de derechos humanos estimaron que más de un millón de personas participaron de la convocatoria, en lo que definieron como una jornada histórica.
El reclamo central volvió a resonar con fuerza: “¡Que digan dónde están!”, corearon miles de personas, retomando la consigna que las Madres sostienen desde hace décadas.
Entre las primeras en llegar estuvo Buscarita Roa, vicepresidenta de Abuelas de Plaza de Mayo, quien destacó el acompañamiento popular: “Mucha gente nos acompaña. Yo le agradezco mucho al pueblo argentino porque me ha acompañado”.
También participaron referentes de distintos organismos. Eduardo Tavani, de la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos, afirmó: “Las calles repletas son una respuesta contundente a este Gobierno nacional que reivindica el terrorismo de Estado. La memoria es, para nosotros, un valor supremo”.
La movilización se desarrolló en un contexto de fuerte crítica al Gobierno de Javier Milei, especialmente tras la difusión de un video oficial que proponía la “reconciliación”, un concepto rechazado por los organismos de derechos humanos.
En ese marco, María del Carmen Verdú, referente de Correpi, sostuvo: “Hoy el compromiso es doble porque estamos enfrentando al gobierno más represor desde el regreso de la democracia”.
Uno de los momentos más emotivos de la jornada fue la participación de nietos y nietas restituidos por Abuelas, quienes remarcaron que la búsqueda continúa: “El encuentro de los nietos y las nietas es una deuda de la democracia”.
Durante el acto central, se leyó un documento consensuado por los organismos. Allí, Graciela Lois, de Familiares de Desaparecidos y Detenidos por Razones Políticas, expresó: “Nunca nos entregaron sus cuerpos. Por eso exigimos que nos digan dónde están”.
Por su parte, Estela de Carlotto fue ovacionada al destacar los avances en la restitución de identidad: “Llevamos 140 casos resueltos. ¿Qué les parece?”.
El cierre estuvo a cargo de Taty Almeida, quien reafirmó una de las consignas históricas del movimiento: “No olvidamos, no perdonamos, no nos reconciliamos”.
La jornada concluyó con una Plaza de Mayo colmada y un grito unificado que volvió a atravesar generaciones: “30.000 detenidos desaparecidos, ¡presentes! ¡Ahora y siempre!”.
A 50 años del golpe, la movilización volvió a mostrar que el reclamo por memoria, verdad y justicia sigue vigente en la sociedad argentina
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