La Resolución 68/2026 busca reducir la planta del organismo previsional. La medida se inscribe en un patrón que ya afecta a INTA, INTI, Radio Nacional y otros organismos públicos clave.
El Gobierno nacional aprobó un nuevo plan de retiro voluntario para el personal de la Administración Nacional de la Seguridad Social (Anses), en una medida que profundiza la reducción del Estado y se alinea con los recientes recortes en INTA, INTI, Radio Nacional y otros organismos estratégicos.
La iniciativa, formalizada mediante la Resolución 68/2026 publicada este lunes en el Boletín Oficial, se denomina Plan de Retiros de Voluntad Recíproca (RVR) y se basa en el Artículo 241 de la Ley de Contrato de Trabajo (desvinculación por «voluntad concurrente»).
¿Cómo funciona el plan en Anses?
Para acceder al programa, los empleados deben contar con al menos dos años de antigüedad en el organismo. La adhesión es estrictamente voluntaria, aunque queda sujeta a la evaluación y aprobación exclusiva de Anses, sin generar derecho subjetivo a su concesión.
La gratificación extraordinaria de egreso equivale al 90% del haber bruto por cada año de antigüedad efectiva, calculada sobre los conceptos brutos mensuales, normales, regulares, permanentes y habituales, con un tope de 24 haberes brutos. El pago se efectuará en una cuota de hasta $80 millones. Para montos superiores, se abonará en dos cuotas mensuales consecutivas.
El plazo de adhesión vence el 5 de abril de 2026. Quienes estén de licencia anual ordinaria o por maternidad podrán diferir la firma hasta finalizarla.
Quedan excluidos del programa: empleados procesados o condenados por delitos contra la administración pública; quienes tengan procedimientos disciplinarios en curso; los que iniciaron trámite jubilatorio o presentaron renuncia; mayores de 62 años; y trabajadores con litigios laborales pendientes, salvo que desistan expresamente de ellos.
Un requisito polémico: los empleados con mandatos sindicales vigentes deberán renunciar a su cargo y a la tutela gremial para poder aplicar, acreditándolo fehacientemente ante la Dirección de Relaciones Sindicales.
de INTA y Radio Nacional a Anses
La medida en Anses no es aislada. Forma parte de una estrategia sistemática de achicamiento del aparato estatal que el Gobierno viene ejecutando en múltiples frentes.
En el INTA, el plan de retiros voluntarios sumado a la no renovación de contratos provocó el cierre de sedes regionales y la reducción de investigadores clave para el sector agropecuario. En el INTI, el recorte similar derivó en el desmantelamiento de laboratorios y afectó a pymes que dependían de sus certificaciones.
En Radio Nacional, el ajuste de plantilla y el cierre de emisoras del interior significaron despidos de periodistas y técnicos, con recorte de programación local. La TV Pública sufrió reducción de contratos y áreas, con cancelación de producciones propias.
Ahora el turno es para Anses, el organismo previsional que administra jubilaciones, pensiones y asignaciones familiares para millones de argentinos.
En todos los casos, el discurso oficial es el mismo: «modernización y eficiencia del gasto público». Sin embargo, en la práctica, gremios y especialistas advierten por la pérdida de capacidad técnica y la afectación de servicios esenciales.
La administración de Javier Milei sostiene que estos planes buscan «achicar el Estado para bajar los impuestos». Pero críticos señalan distintos riesgos según el organismo.
En Anses, la reducción de personal podría demorar trámites previsionales ya colapsados, afectando a jubilados y pensionados. En INTA, el recorte impacta la investigación agropecuaria clave para el principal sector exportador del país. En Radio Nacional, el cierre de emisoras del interior reduce el pluralismo informativo en zonas que carecen de medios privados.
Los sindicatos del sector público —como ATE y UPCN— ya anticipan resistencias y posibles medidas de fuerza si se profundizan los despidos más allá de los planes voluntarios.
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